Aceite capilar: cantidad, momento y técnica

5 min de lectura Conocimientos de cuidado Actualizado el 23 de julio de 2026

Imagen editorial de la guía «Aplicar bien el aceite capilar: cantidad, momento y técnica»
Parte de nuestra guía temática: 💧 Cabello seco: causas y cuidado correcto

El aceite capilar puede dar brillo, reducir el roce y hacer que las puntas secas se vean más flexibles. Pero no sustituye a un cuidado de base acuosa ni, automáticamente, a un protector térmico. Que el resultado se vea cuidado o grasiento lo deciden cuatro cosas: producto, cantidad, zona y momento. Quien las ajusta bien una vez necesita sorprendentemente poco aceite para mucho efecto.

Qué puede hacer el aceite capilar y qué no

El aceite capilar trabaja sobre todo en la superficie del pelo. Se coloca como una película fina sobre la cutícula, alisa los pelillos levantados y hace así que el cabello se vea más brillante y cuidado. A la vez, esa película reduce el roce: el pelo se desliza mejor, se enreda menos y se nota más flexible. Y como el aceite sella la capa exterior de la fibra, ayuda a retener en el pelo la hidratación que ya hay.

Importa la diferencia entre sellar y aportar. El aceite no lleva agua al pelo por sí mismo. Puede encerrar la hidratación que ya está, pero no sustituye a un cuidado de base acuosa como un acondicionador o un leave-in. Sobre un pelo reseco no hace más que sellar la carencia. Y no es un protector térmico: antes del secador, la plancha o el rizador tu pelo necesita un producto desarrollado para eso, no unas gotas de aceite. El aceite es por tanto el extra para el brillo y la flexibilidad, no el cuidado base.

Cuatro formas de usar el aceite

Según el objetivo, el aceite entra en un punto distinto de la rutina:

  • Como tratamiento antes del lavado. Masajea el aceite en largos, puntas y, si hace falta, en el cuero cabelludo, déjalo actuar unos minutos y después lava como de costumbre. Eso protege la fibra antes de que se hinche al mojarse.
  • Sobre el pelo húmedo de toalla. Unas gotas en los largos sellan la hidratación del lavado; ideal contra el encrespamiento y para unos largos flexibles.
  • Sobre el pelo seco como acabado. Cantidades mínimas en las puntas dan brillo y alisan los pelillos levantados, sin apelmazar.
  • Mezclado en la mascarilla o el acondicionador. Una o dos gotas en el cuidado rico elevan su sensación de suavidad.

En la raíz, el aceite no pinta nada en el día a día: ahí solo apelmaza el pelo enseguida. La excepción es el tratamiento previo al lavado hecho a conciencia, que de todas formas se vuelve a lavar.

¿Qué significa esto en MONAT?

MONAT tiene con REJUVENIQE® dos aceites en su gama, ajustados al grosor del cabello. El más rico, REJUVENIQE® Oil Intensive, es el aceite insignia, ideal como tratamiento y para las puntas secas. Junto a él está REJUVENIQE® Light, la variante más ligera. Apelmaza menos y se dosifica de forma más fina para el pequeño uso diario, algo que al cabello fino o que se engrasa rápido le resulta más cómodo. Como regla rápida: cuanto más grueso, seco o castigado es el pelo, más bien el original; cuanto más fino y más rápido se aplasta, más bien el Light (siempre que se ofrezca en tu mercado; si no, el original funciona para casi cualquier tipo de pelo mientras la cantidad se mantenga pequeña). Cuál de los dos te encaja lo sitúa la guía ¿REJUVENIQE o REJUVENIQE Light?; qué hay exactamente dentro de los aceites lo lees en la guía Aceite REJUVENIQE®.

Usar bien REJUVENIQE®

Los dos aceites comparten la misma idea; solo se diferencia la sensación en el pelo. El original se puede usar de cuatro formas contrastadas:

  • Tratamiento pre-champú (unos 15 minutos). Trabaja el aceite en los largos y, si hace falta, en el cuero cabelludo, déjalo actuar un cuarto de hora y después enjabona como siempre.
  • Tratamiento intensivo con toalla templada (unos 30 minutos). Para unos largos muy secos, aplica aceite con más generosidad, envuelve la cabeza en una toalla templada, porque el calor suave favorece la penetración, y aclara al cabo de media hora.
  • Acabado para las puntas secas. Una cantidad pequeña en largos y puntas, para brillo y flexibilidad en el día a día, en dosis moderada y nunca en la raíz.
  • Mezclado en la mascarilla o el acondicionador. Unas gotas hacen todavía más suave el cuidado semanal.

Al aclarar merece la pena un truco: el aceite emulsiona más fácil si primero pones un poco de champú en las manos y lo trabajas en el pelo aceitado antes de añadir agua. Así el champú se reparte mejor y el aceite se aclara sin dejar restos, en vez de quedarse apelmazado encima. El REJUVENIQE® Light lo dosificas todavía más fino para el día a día: una o dos gotas en las puntas, no en la raíz.

¿Cuánto aceite necesita tu tipo de pelo?

Menos del que crees, y la cantidad depende del grosor del cabello:

  • Cabello fino: una o dos gotas, exclusivamente en las puntas. Aquí merece la pena una textura especialmente ligera; cómo se cuida el cabello fino en lo demás lo muestra la guía sobre cabello fino y volumen.
  • Cabello medio: dos o tres gotas en largos y puntas.
  • Cabello grueso, rizado o muy seco: tolera bastante más; ve tanteando poco a poco.

La técnica es siempre la misma: frota primero el aceite entre las palmas, después trabájalo desde las puntas hacia arriba y pasa el resto por los largos. Empieza mejor con poco y añade si hace falta, porque lo que sobra ya no se puede quitar sin volver a lavar.

¿Te has pasado con el aceite? Así rescatas el look. Si el pelo se ve apelmazado o graso, reparte primero el aceite que ya hay con las palmas templadas hacia las puntas; muchas veces con eso basta. Si no ayuda, lava de forma específica con un poco de champú y emulsiónalo en seco entre las manos antes de añadir agua, para que el aceite se disuelva sin restos. En la raíz, un poco de champú en seco puede absorber el aceite sobrante. Y para la próxima vez vale esto: una cantidad menos que la que acaba de ser demasiado.

Errores frecuentes

  • Poner aceite en la raíz (salvo como tratamiento previo al lavado): el pelo se ve graso al instante.
  • Demasiado de golpe: mejor dosificar con moderación y añadir poco a poco.
  • Aceite sobre un pelo reseco y agotado sin un cuidado hidratante previo: entonces solo sella la carencia.
  • Confundir el aceite con un protector térmico: para eso hace falta un producto propio, desarrollado a tal fin.
  • Toda la noche como solución permanente: de vez en cuando, como tratamiento, está perfectamente bien, pero no tiene que ser cada noche.
  • Aclarar mal: sin emulsionar antes con champú quedan restos.

¿Aceite, sérum o leave-in?

Los tres se complementan, no se sustituyen:

  • El leave-in suele ser de base acuosa y lleva hidratación o activos de cuidado al pelo; va primero.
  • El sérum puede ser ligero y de base acuosa o más bien oleoso, y apunta a menudo a un objetivo concreto como la lisura o el brillo.
  • El aceite es la capa selladora, la más pesada, y va al final.

Vale la regla «de fino a pesado»: primero los productos de base acuosa, después el aceite como acabado. Así el aceite encierra lo que las capas más ligeras han aportado antes, y ninguna de las tres texturas le estorba a la otra.

Preguntas rápidas

¿Puede ir REJUVENIQE al cuero cabelludo? Sí, como tratamiento pre-champú puedes masajearlo con suavidad en el cuero cabelludo y dejarlo actuar antes de enjabonar. Como acabado sobre el pelo seco, en cambio, se queda en largos y puntas, no en la raíz.

¿Cuántas gotas necesito? Depende del grosor del cabello: el pelo fino, normalmente una o dos gotas; el medio, dos o tres; el grueso o muy seco, algo más. Empieza con moderación y añade si hace falta, porque el aceite de más solo se quita volviendo a lavar.

¿Aceite sobre el pelo mojado o seco? Las dos cosas valen, con efectos distintos. Sobre el pelo húmedo de toalla, el aceite sella la hidratación y previene el encrespamiento; sobre el pelo seco actúa como acabado para el brillo y unas puntas lisas.

¿El aceite capilar puede sustituir al protector térmico? No. El aceite no es un protector térmico. Antes del secador, la plancha o el rizador necesitas un producto desarrollado para eso. El aceite se ocupa del brillo y la flexibilidad, no de la protección frente al calor.


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